jueves, 13 de diciembre de 2007

LUCES DE NEÓN???

Sí, hoy salí por aquello que algunos llaman ciudad, pero que sin embargo yo conozco como cárcel a mi ser, y que nome deja desarrollarme como humano que soy, con mis inquietudes y mis ganas de conocer y experimentar.

Y así, caminando por ahí vi las luces, y no me refiero a las luces de neón, ojalá fueran de neón, sino luces simulando trineos y personajes gordos asquerosos que surcan el cielo con la absurda idea de entregar regalos a unos niños que se les ha hecho creer que un enorme noruego vestido de rojo se mete por sus chimeneas (adiós los que tengan calefacción eléctrica) y les dan regalos si han sido buenos. Absurdo.

Por eso, bueno, por cosas como esa y otras muchas que rodean a una Navidad que además de ser sólo consumista refleja un hecho que más parece un cuento, como si alguien ahora le diera por pensar que Gondor existió, y que por qué no se celebra el día que El Anillo fue destruído en el Monte del Destino, igual de real.

Odio, odio la Navidad, y no espero que así lo hagáis los demás, ya que no se si es la niebla del invierno o las ganas de cerrar los ojos a la triste realidad que conoceis pero no aceptáis, como si así desapareciera.

Ojalá pase pronto

Piano, piano (redundancias armónicas)


My bloody Valentine va con una pinza en la nariz tras degollar a Blancanieves. La muy zorra. Pero en la televisión siguen los anuncios de L'Oreal y de Frenadil (sólo un sobre al día) y de Fructis de Garnier (sedoso como una caricia) y de Vita Lift (menos arrugas, más fricciones) y de Freixenet (bébetelo todo, vamos. Si) y de Cacharel (who's daddy baby?) al tedioso ritmo de ese piano al que ya casi no le quedan cuerdas. ENVÍA SILBIDO AL 7765 y ten lo último en tu móvil. Fracasado. Un aparatoso accidente acaba con la vida de un bebé boliviano mientras en Tudela una chica subsahariana da a luz a plena luz del día a 4º de temperatura. Ninguno de ellos sabía tocar el piano.

My Bloody Valentine arrastra la cabeza de Blancanieves, más blanca y radiante que nunca, aún pendiente y dependiente de la rígida cuerda del piano.

Piano.

Piano, piano (redundancias armónicas)


My bloody Valentine va con una pinza en la nariz tras degollar a Blancanieves. La muy zorra. Pero en la televisión siguen los anuncios de L'Oreal y de Frenadil (sólo un sobre al día) y de Fructis de Garnier (sedoso como una caricia) y deVita Lift (menos arrugas, más fricciones) y de Freixenet (bébetelo todo, vamos. Si) y de Cacharel (who's daddy baby?) al tedioso ritmo de ese piano al que ya casi no le quedan cuerdas. ENVÍA SILVIDO AL 7765 y ten lo último en tu móvil. Fracasado. Un aparatoso accidente acaba con la vida de un bebé boliviano mientras en Tudela una chica subsahariana da a luz a plena luz del día a 4º de temperatura. Ninguno de ellos sabía tocar el piano.

My Bloody Valentine arrastra la cabeza de Blancanieves, más blanca y radiante que nunca, aún pendiente y dependiente de la rígida cuerda del piano.

Piano.

martes, 11 de diciembre de 2007

INICIO. DÍA CERO

Si los segundos fueran instantes pasajeros, y no sólo aquellos que se recuerdan por algo en concreto, mi momento quizás sería ahora instante pasajero, o quizás, por ser estas líneas inflexión en mi destino, sea ahora un recuerdo imborrable que marque el guión, por mi escrito, de mi vida.

Ojalá me acompañe mi ángel, y me guíe por el camino.